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Lonely Shouters

Sobre mí

Alex Alvarez me hizo esta caricatura retrato tan chula.

Me llamo Alejandro Santacreu Alfonso y nací en Alicante en 1981. En 1990 conocí a mi medio limón, empezamos a salir en 1997 y nos casamos en 2007.

Estudié electrónica. Trabajé para otros en diferentes lugares. Fui autónomo y empresario.

No creo en la competición. Pienso que la única forma de evolucionar como sociedad y como individuo pasa por la cooperación y la coordinación. Lo que viene siendo El Equilibrio de Nash. Lo pienso pero a veces me cuesta mucho serme fiel. Hay mucho ceporro suelto y cuesta amarles – pero hay que amarles. All you need is love.

En 2013 me mudé con mi mujer – española – a Finlandia donde residimos actualmente.

Llegamos sin trabajo y sólo conocíamos a una persona. Una amiga que nos ayudó a descifrar el mapa y el territorio. Nuestro objetivo era crear una familia en un país donde las familias y el bienestar de sus ciudadanos fueran la prioridad palpable.

Nuestras dos hijas nacieron en Finlandia en 2016 y 2018 respectivamente. Verlas crecer en este país es un privilegio por el que damos las gracias todos los días.

Ingresé en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Laurea (Espoo) y estudié una carrera que me gustó y por la que no pagué nada. Al mismo tiempo monté una empresa para hacer de este mundo un lugar mejor, consumió casi toda mi energía entre 2014 y 2017 pero no funcionó y en Enero de 2019 abandoné el proyecto.

Mantuve este blog personal de 2001 a 2011. Durante unos años alguien montó un blog en japonés en este dominio y luego lo abandonó. En 2020 la pandemia del COVID-19 y otros factores personales me animaron a volver a escribir. Siempre me ha gustado leer y escribir. Lo primero se me da mejor.

Recuperé mi dominio y publiqué «Pandemia mental», una breve reflexión con ínfulas. Si he seguido renovando el dominio quizás estés leyendo esto en el año 2050 y ese texto siga siendo lo único que hay en esta web.

Aún no he decidido si publicaré mis antiguos escritos ni sobre qué voy a escribir.

No voto. Soy pro-vacuna y pro-ciencia. Pensamiento cartesiano con curiosidad por lo esotérico («The OA» me fascinó). Espíritu soñador y corazón latino. Bailo fatal pero ahora soy capaz de hacerlo en público sólo para hacer reír a mis hijas y dejar una lesión irreversible en las retinas de los adultos.

Para los amantes del etiquetado rápido soy un conspiranoico porque hago preguntas tontas y rara vez encuentro satisfactorias las versiones oficiales. Para los conspiranoicos soy – imagino – un agente de la CIA inyectando ruido en su señal pirata.

No soy religioso. No estoy ni bautizado pero me gustaron mucho las cartas de Einstein en las que explicaba porqué la religión es importante para el avance de la ciencia.

Me importa entre poco y nada el color de tu piel, la forma de tus genitales o a quién o quiénes te gusta amar o el cómo hacéis para celebrarlo. Si te hace feliz y concuerda con la declaración de Derechos Humanos entonces es asunto tuyo.

Estoy interesado en las rugosidades de tu materia gris y la actitud de tu espíritu. Metafóricamente hablando. No me va el canibalismo y creo que la posesión ya no se lleva.

Defiendo tu derecho a discrepar pacíficamente conmigo o con cualquiera. Todos debemos poder hablar y expresarnos sin miedo a las represalias, a la exclusión o al ostracismo.

El silencio te hace cómplice. Si eres de los que miran para otro lado y callan no nos vamos a llevar bien y no pasa nada, eso está bien. En otra vida será.

Tengo un TOC: cuando detecto conformismo y pensamiento grupal se me enciende el «cogito ergo sum» y no puedo callarme. Lo llevo bien.

Mis amigos no me llaman, entran directamente en casa y se sientan a la mesa.