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Lonely Shouters

Cómo elegir una mascarilla (sin que te estafen)

julio 28, 2020

Estoy suscrito al Sistema de Alerta Rápida para productos no-alimentarios de la Comisión Europea. En las últimas diez semanas he observado que su informe semanal iba poblándose de cada vez más mascarillas que no cumplen con lo que prometen.

¿Cómo de grande es el problema? Más de 80 (ochenta) referencias que filtran menos y peor de lo que prometen han sido detectadas por la Comisión Europea en estas últimas 10 semanas. Sólo en las últimas 3 semanas se han detectado más de 36 modelos diferentes. Muchas de estas alertas han sido clasificadas como «serias».

Las alertas se iniciaron en países como Bélgica, Luxemburgo y Polonia pero en las capturas que incluyo se puede observar que el texto de algunos envases está en castellano.

Mi recomendación para compradores profesionales

Si te dedicas a comprar mascarillas al por mayor para servicios sanitarios o cadenas de distribución al por menor – hablando desde la experiencia de haber comprado e importado para sectores y productos similares – te recomendaría que introdujeras en tu manual de buenas prácticas el hábito de cotejar cualquier cambio en las referencias habituales de tus proveedores con los diseños que se observan en estos informes semanales. Subscríbete al boletín de la Comisión y familiariza tu ojo con las alertas.

Cuando diferentes países del mercado común europeo empiezan a sufrir un asedio sistemático como este la explicación de lo que está ocurriendo es sencilla: los principales proveedores OEM han visto comprometida su cadena de suministro hasta probablemente un TIER 3 o quizás incluso un TIER 2.

Si observas cualquier similitud entre la nueva referencia y cualquiera de las estafas detectadas por la Comisión el siguiente paso sería pedir a un laboratorio independiente de confianza que realice un control de calidad de tu último lote.

Me consta que incluso en el sector de los productos sanitarios, donde los protocolos y procesos deberían ser más exhaustivos, al final todo el mundo termina confiando ciegamente en los logotipos que ven estampados en las cajas. Pocos se paran a pensar que en realidad no son más que impresiones realizadas en lo más profundo de la cadena de suministro. Proveedores de proveedores de proveedores que se saben impunes desde la seguridad y el anonimato que les otorga la distancia. Casi nadie tiene las agallas de meterse en el gasto de tiempo y dinero que conlleva una comprobación adicional. ¿Quién se va a arriesgar a la espada de Damocles del ERTE perturbando al jefe y su fiebre del oro por las mascarillas? ¡Con la que está cayendo!

Me gusta el olor a cloro por la mañana

Como recordatorio adicional para los compradores profesionales – además de una advertencia para los usuarios particulares no profesionales – no olvidemos la cuestión del cloro y otras sustancias cancerígenas empleadas en el procesamiento y blanqueamiento de la celulosa.

Quiero pensar que no nos hemos desconectado tanto de la Naturaleza como para ignorar que el material filtrante de las mascarillas está hecho esencialmente de fibras vegetales de celulosa. Quiero imaginar también que todos sabemos que esas fibras no crecen de la tierra directamente en color blanco nuclear. Para lograr ese color y brillo la industria recurre a diferentes productos químicos y procesos.

En Europa, donde la preocupación por la salud se traduce en compromiso moral y social por parte de las empresas por respetar las normativas (sic), hace tiempo que la industria local – la poca que ha sobrevivido a la competencia asiática – ha adoptado procesos libres de cloro.

Aún así un servidor prefiere los filtros del café de color marrón, por recomendación de un buen amigo que trabaja en el sector y que un día me dijo: «no quieres saber lo que lleva tu café» cuando me vio emplear filtros de color blanco inmaculado. Resulta que no son tan inmaculados como pensamos.

Teniendo todo esto en consideración mi recomendación para importadores de marcas extrañas y distribuidores de toda índole es hacer, al menos, algún que otro control al azar de sus productos pero especificando al laboratorio que busquen sustancias tóxicas con cloro u otros sospechosos habituales como el bisfenol (BPA). El bisfenol es un producto altamente cancerígeno que no se emplea para blanquear pero que está presente en el proceso de ensamblaje de productos basados en múltiples capas de celulosa, como por ejemplo los pañales de bebé en los que ya se detectaron en Francia hace pocos años: dioxinas, furanos, disruptores endocrinos, PCBs, BPAs y PAHs.

La industria del pañal tiene en sus niveles TIER 2 y 3 a los mismos proveedores que los vendedores de mascarillas.

También recordar que lo que detecte Francia o la Comisión Europea no es todo lo que hay, sólo es lo que se ha detectado. Luego ya toca preguntarse sobre si este es un fallo sistémico recurrente y cuál puede ser el alcance real.

Recomiendo hacerse estas preguntas antes de salir de casa, a ser posible cuando le pida a sus hijos que se coloquen la mascarilla 😉

Mi recomendación para compradores particulares

Si vas a usar tu mascarilla fuera de un entorno profesional controlado [1][2] mi opinión – muy personal – como desarrollador de productos técnicos es que estás ante una falsa dicotomía.

Desborda el propósito de este artículo el explicar porqué una turbina de avión, sin el resto del aparato, atada a tu coche no sólo no te va a hacer volar hasta Las Canarias de una pieza sino que, con total seguridad, va a resultar perjudicial para tu salud.

Puede que algún día escriba un artículo sobre este tema, puede que no. Con total seguridad no será hasta que las aguas estén más tranquilas, los ánimos más relajados y el riego sanguíneo llegue mejor a todos los recovecos de la escasa materia gris que haya podido sobrevivir a «la pandemedia«; cierto que para entonces la memoria de los peces estará sin duda secuestrada por una fuente diferente de argipresina, o quizás estén nuestras amígdalas recibiendo un merecido baño de oxitocina. En ambos casos el volver la vista atrás será para todos un doloroso ejercicio que a ninguno nos apetecerá.

Pero es mejor combinar el odio con el miedo. De todos los vicios, sólo la cobardía es puramente dolorosa: horrible de anticipar, horrible de sentir, horrible de recordar; el odio tiene sus placeres. En consecuencia, el odio es a menudo la compensación mediante la que un hombre asustado se resarce de los sufrimientos del miedo. Cuanto más miedo tenga, más odiará. Y el odio es también un antídoto de la vergüenza. Por tanto, para hacer una herida profunda en su caridad, primero debes vencer su valor.

Cartas del diablo a su sobrino. C.S. Lewis. 1942.

Hasta entonces puedes seguir mirando memes de gente exhalando a contraluz.

Póntela, pónsela.

Referencias:

[1] The Relation Between Perception and Behavior, or How to Win a Game of Trivial Pursuit. Dijksterhuis & Knippenberg. DO – 10.1037//0022-3514.74.4.865. Journal of personality and social psychology.

[2] Schneider, Shiffrin (1977). Controlled Automatic Human Information Processing (I. Detection, Search, and Attention.).